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La comida funciona como punto de encuentro de amistades, diálogos y pasiones. Reúne aspectos de la vida cotidiana como lo hace la cultura pop. Aquí le damos espacio.

viernes, 20 de abril de 2012

Croquetas de amigas

Anoche me pasó algo particular.
Invité a mis amiguetas a un reencuentro luego de mi paseo por Las Uropas.
Cuando me preguntaron qué íbamos a cenar, dos de ellas se sorprendieron o, mejor dicho, realmente agradecieron el hecho de que les estaba cocinando y no pidiendo comida.
Es que parte de la invitación a la casa de uno, en mi concepción, es prepararles algo de comer. Lo que sea. Aunque así fuera un cubanito relleno de dulce de leche.
Claro que muchas veces se pide comida en casa, sólo que creo que si la ocasión es invitar a alguien, excepto que el plan haya contemplado probar la comida de un lugar como parte de la salida, lo mejor es cocinar.

Ayer fue el turno de las croquetas de arroz yamaní provenzal.
Se hacen rápido, son prácticas, baratas, sanas y muy ricas.

Para un cuarto kilo de arroz yamaní (2 tazas), utilicé 2 tazas de agua.
Primero pongo a hervir el agua, una vez que hubo alcanzado el punto de ebullición (jua!!!) le agrego un poco de sal gruesa. Vuelco el arroz.
No sé cuánto tarda. Yo todo lo pruebo y lo hago a ojo (bah, casi, la repostería es más estricta). Supongo que unos 30 minutos. La idea es que quede apelmazado para las croquetas. No tiene que sobrar agua.
Este paso yo prefiero hacerlo siempre un día que esté mirando tele en casa, con tiempo de sobra; así ya me queda arroz predispuesto a ser reutilizado.

Luego al arroz, ya frío, se le agregan dos huevos, un diente de ajo bien picado, perejil a gusto, queso rayado y un poco de pan rayado si quieren.
Condimento: pimentón dulce.

Opcionales: agregar a la mezcla, zanahoria, remolacha o zapallito rallado. También pueden agregarle cebolla de verdeo picada.
Para armarlas, pueden usar las manos o ayudarse con dos cucharas. En general no queda una masa sólida, por lo que yo utilizo cucharas. Se carga una buena cucharada de preparación y con otra la empujamos hasta que se apoye en la placa con Fritolim procurando que tengan unos dos centímetros entre croque y croque.
Cuando estén casi doraditas, también pueden agregarles una fetita de queso encima.
Otra opción es utilizar trigo burgol fino hidratado en agua caliente en vez del arroz. El procedimiento es el mismo.

Métanlas en un horno fuerte sobre una placa con fritolín (gran aliado de la cocina liviana) y en unos 10 a 15 minutos se hacen.

Acompañamiento: amigas fieles de la Mayoliva.
Ensalada de hojas verdes y parmesano.

Espero que las disfruten como yo con mis amigas.

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